Uso en el control de la calidad del agua y en la determinación de la DBO
El oxígeno disuelto es uno de los indicadores básicos de la calidad del agua y se controla en ríos, depuradoras, piscifactorías y estudios ambientales. El método de Winkler, la técnica química de referencia para medirlo, necesita conservar la muestra sin contacto con el aire, y el frasco Winkler está diseñado para ello.
Para tomar la muestra, el frasco se llena hasta que rebose, sin dejar burbujas, y se coloca el tapón: su corte oblicuo expulsa el agua sobrante sin atrapar aire. A continuación se añaden los reactivos del método y se valora la muestra para obtener la concentración de oxígeno.
El cálculo final parte del volumen de muestra, por eso cada frasco debe usarse siempre con el tapón de su mismo número: el volumen grabado corresponde a esa pareja concreta.
En la determinación de la DBO (demanda bioquímica de oxígeno) se llenan dos frascos con la misma muestra: uno se analiza en el momento y el otro después de cinco días de incubación a 20 °C, en oscuridad. La diferencia entre ambos resultados indica la carga orgánica del agua.
Después de cada análisis conviene lavar el frasco y su tapón juntos y guardarlos con una tira de papel entre el tapón y la boca, para que el esmerilado no se agarrote.
Los reactivos no están incluidos.